Entrevista a María Peñafiel de Blas, autora del libro kinesfera

Charlamos por primera vez con la escritora emergente María Peñafiel de Blas, cuyo primer libro de prosa poética «Kinesfera», va por la 2º edición.

María es, como ella misma se define, una joven madrileña de nombre común, pero con la peculiar necesidad de esculpir con palabras sus emociones y reflexiones. De esa necesidad nace Kinesfera, un libro que invita a reflexionar sobre diferentes temas sociales, feministas y personales, en formato poesía. Un espacio en el que nos abre las puertas de su caos dionisíaco.

¿Qué significa Kinesfera?

Una kinesfera es el espacio que rodea el cuerpo; un espacio cuyo radio de acción dependerá de la extensión de nuestro cuerpo. Sin embargo, este radio de acción se puede ampliar o reducir.

Depende de nosotros mismos conectar con otras kinesferas dándonos a conocer las unas con las otras, ampliando de esta forma nuestro rango de acción. Esta conexión puede llevarse a cabo de diferentes maneras, en este caso a través de la lectura. Cuando leemos un libro, de cierta manera, conectamos con su autor. Accedemos a las partes más íntimas de su ser: fusionando nuestros espacios personales dando lugar a uno que perdurará en el tiempo. Una increíble conexión entre los espacios.

¿Cuándo y cómo descubriste tu vocación por la escritura?

La verdad es que ha sido algo que no me ha costado descubrir porque siempre ha saltado a la vista. Cuando era pequeña en verano escribía cuentos con mi abuela Margarita. También me ha gustado siempre perderme en los libros que leo. Recuerdo con especial cariño los viernes cuando salía del colegio y por las tardes quedaba con mi amiga Laura y mi hermana a grabar pequeñas películas.
Hay una buena cantidad de ellas guardadas en algún USB. Todo ello con el fin de contar historias.

Ilustración libro Kinesfera.
Gema vera, «Baluarte».

Busco referentes femeninos en las disciplinas que me interesan para sentir que yo también puedo hacerlo como ellas. Al ver cómo otras mujeres se abren paso pese a las trabas, siento que les debo mi intento.

¿Quiénes son tus referentes?

Me inspiran mucho Miguel Hernández, Federico García Lorca, Pedro Salinas y Gloria Fuertes. También poetas actuales como Loreto Sesma, César Brandon Ndjocu Davies, Marwan, Elvira Sastre, Bebi Fernández… Últimamente me inspiro mucho de los recitales de poesía que frecuento en los distintos bares de Madrid llenos de voces emergentes. Me quedé impresionada con Olza Olzeta por ejemplo, que representa sus poemas de un modo teatral increíble.

La música siempre me engancha y utilizo muchas canciones para rescatar frases y ahondar en ellas. En especial me llegan mucho las frases de artistas musicales como Muerdo o Maldita Nerea.

También me inspiran cineastas como Greta Gerwig o Arantxa Echevarría; busco referentes femeninos en las disciplinas que me interesan para sentir que yo también puedo hacerlo como ellas. Al ver cómo otras mujeres se abren paso pese a las trabas de la industria cinematográfica por ejemplo, yo, por mi parte, siento que les debo mi intento. También en mi día a día me inspiran mujeres fuertes como mis amigas cercanas o mi madre.

¿Cuáles son tus libros favoritos?

Mis libros favoritos son Bailarina, de Jorge Ruiz, El Mundo Azul, Ama tu Caos, de Albert Espinosa y Días sin Ti, de Elvira Sastre entre otros. Recientemente me ha parecido muy inspirador el libro Un Hombre de Verdad, de Thomas Page McBee.

Kinesfera es tu primer libro, ¿Cómo surgió? ¿Por qué poesía?

Se ha ido gestando a lo largo de mi adolescencia. Este libro lo empecé a escribir a los 15 años y ha ido perfeccionándose hasta los 18. Más que poesía yo lo etiqueto dentro de la prosa poética. Todavía me queda mucho por aprender para poder utilizar la palabra Poesía para definir mi trabajo; pero no niego que aspiro a eso.

Las personas sensibles como yo intensificamos ciertos aspectos que más tarde tenemos que aprender a gestionar y que, gracias a la escritura, pueden sanar o cicatrizar de alguna manera.

¿Fue complicado publicarlo?

Yo buscaba una editorial con gran experiencia y que supiera guiarme para aprender el proceso. Elegí por eso Círculo Rojo. Una persona me fue acompañando en los procesos correspondientes de corrección, maquetación, diseño e imprenta, y me iba asesorando a medida que iba avanzando el proyecto, por lo que fue sencillo. Además, he podido establecer un precio bajo de venta para que el libro fuera accesible para la gente que quisiera adquirirlo. Otro aspecto que me interesa es el de llevar la propia difusión del libro por mi propia cuenta porque así, aprendes a moverte y a promocionarte tú solita, aunque esto conlleve tiempo y esfuerzo extra. Creo que es una aventura muy divertida y que es más interesante si no te lo dan ya hecho. No obstante, me gustaría publicar
nuevamente con alguna editorial más independiente ya que creo que el mimo o la atención que le dan a cada libro y a cada autor o autora es más real o mucho más familiar que el de una editorial de mayor envergadura.

¿Se trata de un libro autobiográfico?

Kinesfera tiene mucho de mí pero también bebe de otras historias. Es un trabajo medido, no trato de acrecentar el narcisismo con él ni de predicar que mi vida es una vida sin errores. Simplemente trato de compartir mi forma de ver y de ponerle palabras a cada sentimiento y vivencia que me ha inspirado, desde la metáfora o la hipérbole, por ejemplo.

A pesar de tu corta edad, el dolor y la soledad son grandes protagonistas.
¿Son fruto de experiencias vividas?

Pues lamentablemente sí. Hay quién tal vez no comprenda del todo el dolor de algunas circunstancias durante la adolescencia, pero las personas sensibles como yo intensificamos ciertos aspectos que más tarde tenemos que aprender a gestionar y que, gracias a la escritura, pueden sanar o cicatrizar de alguna manera.

María Peñafiel, «Caos Dionisíaco».

Comentas que Kinesfera es la transformación hacia tu madurez, ¿qué has
aprendido en el camino?

He aprendido a respetarme. He aprendido a dominar emociones y a relativizar situaciones vistas y examinadas desde la lejanía. He conseguido cerrar etapas. He conseguido despegar y salir de ciertas inseguridades y he podido definirme y saber quién he sido, quién soy y quién quiero ser. Si alguna vez me asaltan las dudas vuelvo a releer ciertos textos que me sirven como guía para reencontrarme y para reafirmar ciertos valores.

¿Qué esperas que tus lectores descubran?

Espero que se descubran a ellos o ellas mismas a través de mis textos. Que rescaten emociones olvidadas, que le pongan nombre a aquello que parecía que sí, pero que al final no o viceversa. Que fluyan leyendo y que reflexionen, también. Me gustaría, como reivindico siempre, sacar a relucir mucho más a menudo la parte emocional y hablar de sentimientos sin tanto tapujo en este mundo a veces tan frío. Quiero mostrar mi forma de ver el mundo desde una perspectiva edulcorada pero amarga a la vez y sustentada en las sensaciones y vivencias que la marcan.

A las chicas que escribimos nos agobian un poco los poetas que te intentan seducir con sus poemas y te bailan el agua en los bares para conseguir algo más que un aplauso. Gracias.

¿Tienes en mente abordar otros géneros literarios?

Me gustaría mucho abordar la novela negra, inspirándome en los parajes de mi pueblo en Asturias. Ya tengo pensado un boceto de un thriller que me gustaría contar, pero también ando dándole vueltas a que tal vez la escriba a modo de guión cinematográfico, quién sabe.

¿Qué podremos ver de María Peñafiel en un futuro?

Mi objetivo a largo plazo es narrar historias en el formato audiovisual. Sería un sueño trabajar en el cine.

¿Qué consejo/s le darías a jóvenes que quieran empezar a escribir?

Mi primera recomendación sería que se lancen a escribir sin miedo (no con ello sin meditación acerca de lo que se está escribiendo y de su porqué) y que no se arrepientan de lo que escriban. Tal vez, cuando pase el tiempo, no estén conformes con algo que han escrito pero yo soy partidaria de que todo lo que queda escrito es por algo y que cada palabra nos ayuda a definir nuestros ideales
y por ende, nos ayuda a progresar. No hay que olvidarse de leer con perspectiva aquello que escribimos hace tiempo y entender siempre el contexto. Como segundo consejo, creo que hay que escribir no para impresionar, sino desde tu verdad. Siempre. ¡Ah! Y otra cosa. A las chicas que escribimos nos agobian un poco los poetas que te intentan seducir con sus poemas y te bailan el agua en los bares para conseguir algo más que un aplauso. Gracias.

¿Qué te gustaría contar antes de terminar?

Me gustaría mandar un grito de ánimo a la Cultura. Sin ella no seríamos nada, ella es la que nos salva y la que le va poniendo voz y nombre a emociones a medida que crecemos. Desde estas líneas mando mi apoyo a dicho sector que (entre otros) sufre las consecuencias tan brutales de la pandemia. No hay que olvidarse de la Cultura. Cuidémosla.

Podéis encontrar a María en IG: @caosdionisiaco

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